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| Entrevista con Gérard Fonteneau (Presidente de Social Alert) | 30 de noviembre de 2004 |
| "En la nueva organización sindical internacional se debe tomar una opción esencial, la integración de todos los trabajadores, tanto del sector formal como informal" |
Gérard Fonteneau, antiguo miembro de la CMT y de la CES, es Presidente de Social Alert desde septiembre de 2004. Nos hemos entrevistado con él con motivo de la Conferencia de esta organización que se celebró en la sede de la CMT en Bruselas, a finales de noviembre. Nos explicó su visión de la lucha por llevar a cabo a favor de la protección social de los trabajadores y de las trabajadoras de la economía informal, el tema de la Conferencia.
Usted es ahora Presidente de Social Alert
Efectivamente, hace dos meses acepté asumir la presidencia de Social Alert que es una coalición de asociaciones y de sindicatos internacionales, de la que también forma parte la Confederación Mundial del Trabajo. Estas asociaciones y estos sindicatos militan a favor de la promoción de los derechos humanos, sociales, económicos, culturales, cívicos e incluso políticos en el mundo.
¿Cuál es su definición de la economía informal?
La economía informal es una realidad que existe principalmente en los países del Sur pero que empieza a emerger en los países del Norte, especialmente en Europa. Incluye actividades muy distintas que son realizadas mayoritariamente por trabajadores que encuentran oportunidades para sobrevivir, tanto en los sectores de producción, de comercio como de la subcontratación del sector formal. La expresión "economía informal" se origina en el hecho de que esta economía no está reconocida, ni por los Estados, ni por las instituciones internacionales. Los trabajadores y las trabajadoras en la economía informal que representan entre el 60 y el 80% de los trabajadores de las distintas regionales no se benefician de ningún derecho. ¡Es necesario invertir esta situación!
¿Cómo explica usted este alto porcentaje?
La Oficina Internacional del Trabajo (OIT) ha subrayado este hecho en varias ocasiones. Existe un déficit respecto del empleo, tanto en el sector público como privado. El empleo tradicional ha sido desmantelado por toda una serie de medidas. Los empleos son cada vez menos decentes y dignos. Incluso los países industrializados cuentan con trabajadores pobres, que tienen un empleo pero su salario es sumamente bajo. Esta degradación resulta de la desregulación de las condiciones de trabajo en el mundo entero. Cabe añadir que un trabajador tiene más oportunidades de integrarse en la economía informal que huir de ella.
¿Qué respuesta se puede dar a esta situación?
Son varias las estrategias que deberían ser aplicadas y que apuntan a la promoción del empleo decente. Se debería emprender procesos a favor de una evolución progresiva de la economía informal que requieran negociaciones con los Estados en los que está presente esta economía. Negociaciones que incluyen, entre otras cosas, aspectos sociales y fiscales.
Algunos afirman que los Estados tienen cada vez menos poder...
Podríamos decir que están cada vez más desarmados ante las políticas neoliberales. Cuando el Banco Mundial habla de buen gobierno, resulta un tanto cínico puesto que, con los ajustes estructurales, ha hecho todo lo posible para debilitarlos. No obstante, pienso que son muchas las acciones que pueden realizar los Estados pero prestando atención a la manera como administran sus mandatos en las instituciones internacionales. En algunos casos, encaramos paradojas peligrosas. Los mismos Estados son mandatarios en la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial del Comercio pero ¡defienden posturas contrarias en función del debate mantenido en una u otra organización! Los Estados deben ser Estados de derecho.
Usted ha declarado que no existe ningún progreso social sin movimientos sociales
Pienso que existe una llave que abre la puerta al progreso social: la organización de los trabajadores, de la economía formal o informal. En Europa, aún hoy nos beneficiamos de un cierto patrimonio social, que procede esencialmente de la organización de personas y de grupos que estaban explotados por el capitalismo salvaje hace más de cien años. Hoy en día, en algunos casos el aspecto social progresa en el Sur, lenta y muy difícilmente, cuando las personas se reúnen, se organizan y tienen varios objetivos, especialmente en la economía social y solidaria.
¿En su opinión, cuál es la posición de los sindicatos en relación con la economía informal?
Es cierto que los sindicatos han tardado en tomar conciencia de esta situación. ¡Algunos incluso consideraban a los trabajadores de la economía informal como competidores! Por suerte, la situación evolucionó durante los últimos años. Son muchas las iniciativas que han sido tomadas. La CMT, especialmente, ha elaborado un programa centrado en la economía informal. El camino por recorrer es aún largo antes de que estos trabajadores sean organizados y representados en los Estados y en las organizaciones internacionales. En la nueva organización sindical internacional que se está preparando, se debe tomar una opción esencial, la integración de todos los trabajadores, tanto del sector formal como informal, y deben ser representados a todos los niveles y en todas las actividades de la nueva organización.
¿Es usted positivo en cuanto al futuro?
Observamos bien durante la conferencia de Social Alert que el análisis de las situaciones en los distintos continentes no mueve tanto al optimismo, y tampoco las políticas nefastas de las instituciones, como el Banco Mundial o la OCDE, ni la falta de responsabilidades asumidas por los Estados. La primera responsabilidad de los Estados consiste en velar por la dignidad de todas las personas que viven en su territorio y, sobre todo, implementar una política de redistribución de los recursos y riquezas. Sin duda alguna, el funcionamiento de la economía mundial de mercado incrementa las desigualdades,. Sin embargo, creo que la experiencia del movimiento social en Europa, sin calificarla de modelo, es esperanzadora. También en los continentes, se organizan personas y grupos para intentar cambiar la situación.
Dada la experiencia del movimiento social y su capacidad para cambiar la situación en el pasado, debemos creer que aún es posible hoy en día.
Entrevista realizada por Mathieu Debroux |
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Para obtener mayores detalles, sírvase ponerse en contacto con el Departamento de Prensa de la CMT: Tel.: +32 (2) 285 47 55 - e-mail: info@cmt-wcl.org |
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